Para quien no la conozca, que seguramente serán pocos, puede resultar un buen regalo de Navidad. Hablo de una de las partidas más conocidas de la historia del ajedrez: la Siempreviva.
Tan peculiar nombre se debió a su particular belleza, la imaginación desplegada en ella y el hermoso remate final.
Es una pena que los profanos de nuestro juego no puedan disfrutar con su belleza. Me atrevería a decir que es injusto. Uno puede no saber pintar y no tener ni idea de arte y disfrutar con una obra de Picasso, de Munch o de Van Gogh. Uno puede no saber nada de música, tener mal oído, ser incapaz de entonar un par de notas correctamente y no entender nada de música y, sin embargo, disfrutar escuchando a Mozart, B.B. King o Camarón de la Isla. Uno puede no ser aficionado a la lectura y emocionarse con lo versos de Lorca, de Whitman o de Neruda.
Los aficionados al ajedrez tenemos la suerte de poder apreciar la belleza de nuestro juego. Así que por este año nos despedimos con la hermosa "Siempreviva", ya que por las vacaciones de Navidad este blog no se actualizará hasta el próximo año.
Felices fiestas a todos los lectores.
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